[Paseíto por Chile] Día 3. Excursión a Piedras Rojas

Nuestro tercer día en Chile empezó tempranito, Mario, nuestro guía, nos pasó a buscar de madrugada y tras llenar la furgoneta de turistas como nosotros nos encaminamos hacia el Salar de Atacama, sector Socor. Allí recibimos una pequeña charla sobre la formación y ecosistema del salar, y una breve introducción a la Reserva Nacional Los Flamencos, luego pasamos a visitar la laguna Chaxa con sus flamencos.

Aquí tenéis una panorámica de la laguna, apreciándose la extensión del altiplano, con los volcanes Licáncabur y Juriques a la derecha.

Día 3. Laguna Chaxa

Y aquí dos flamencos posándose sobre la laguna:

Día 3. Laguna Chaxa

Después de esta visita desayunamos ahí mismo, y proseguimos la excursión hacia el pueblecito de Socaire, donde admiramos los bancales centenarios en que desarrollan su agricultura, y su bonita iglesia.

Posteriormente, seguimos camino hacia el paraje conocido como Piedras Rojas, junto al salar de Talar, cuya parte norte también se conoce como «salar de Aguas Calientes», a unos 3950 msnm.

Día 3-Piedras Rojas

La pátina blanca sobre las piedras se debe a las lluvias caídas el pasado abril, lo que impide ver el característico color rojo.
Personalmente, me fascinó la montaña que se ve a la izquierda, me maravillaron sus colores.

Desde ahí continuamos hacia la laguna Miscanti:

Día 3: Laguna Miscanti

Esta bonita laguna y la vecina Miñiques constituyen otro sector de la Reserva Nacional Los Flamencos, se sitúa a 4120 msnm y tiene una rica fauna y flora (haciendo zoom se puede ver una vicuña en la orilla y multitud de aves). Las matillas amarillas son «coirón» o paja brava, y de él se alimentan las vicuñas.
En la parte izquierda, la montaña más cercana a la laguna es el cerro Miscanti, y a su izquierda el volcán Chiliques; en el extremo derecho, el volcán Miñiques.

Como decía, escasos metros se encuentra otra laguna, la Miñiques, también preciosa:

Día 3: Laguna Miñiques

Después de estas dos lagunas emprendimos el camino de vuelta a San Pedro de Atacama, parando de camino en el pueblo de Toconao, con una bonita iglesia con techos de madera de cactus, y donde pudimos ver una llama de cerca que andaba paseando por el pueblo. Ya de ahí fuimos directos a «casa» a descansar, que al día siguiente madrugaríamos mucho para una nueva excursión, de la que hablaré en la próxima entrada.