28/3 de Ranohira a Toliara

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Para variar salimos a las 7:30 del hotel, después de un difícil desayuno, se conoce que en este hotel sólo compran pan los lunes, y siendo ya viernes… os podéis imaginar.
Tras una breve parada en el pueblo para proveernos de agua, nos dispusimos a recorrer el último tramo de RN7, unos 220 km que nos separaban de Toliara, y que acabarían de completar los 900 y pico de esta carretera que empieza en Tana. Por el camino hemos atravesado algunas poblaciones donde lo que más abundaban eran negocios de gemas, y es que en ellas destacan los buscadores de zafiros. Por lo que nos contaba Ravaka, éstos compraban sacos de tierra extraídos de lugares propicios y lavaban y cribaban la tierra en busca de las piedras preciosas.
También por el camino hemos visto cantidad de hermosos baobabs. Para qué os voy a contar otra vez lo que nos sorprenden los cambios de paisaje, pero es que es alucinante pasar de la sabana a la selva radicalmente. Como ha sido el caso al llegar a la altura de otro parque nacional (protegido) desde la sabana, no protegida y quemada cada año por los lugareños.
Tras unas cuatro horas de viaje hemos llegado a Toliara, nos registramos en el hotel, y salimos a comer. Hemos invitado a Ravaka y Olivier para celebrar el fin del viaje con ellos y después de comer nos despedimos pues emprendían el viaje de vuelta a Tana (deberían llegar el domingo a mediodía); nos ha dado pena despedirnos de ellos, han sido unos buenos compañeros de viaje y unos grandes profesionales.
Luego hemos salido a pasear por la ciudad y a buscar la oficina de correos para mandar unas cuantas postales, el paseo con unos 35° no ha sido del todo agradable. Luego a descansar un poco en el hotel y a aprovechar la wifi, que igual hasta que volvamos a España no la volvemos a oler.
Mañana tomaremos un barco que nos llevará a Anakao, donde disfrutaremos de unos días de descanso en la playa.
Hasta la próxima, buenas noches.