[Paseíto por Chile] Día 8. De Punta Arenas a El Calafate

Como decíamos ayer, a la vuelta de Valparaíso nos estaba esperando Esther, ya de regreso de su turno de trabajo, con ella cenamos, terminamos de preparar el equipaje, y nos dirigimos al aeropuerto.
El vuelo a Punta Arenas lo teníamos a eso de las 2:00 AM, con lo que llegamos a nuestro destino sobre las 5 o las 6, no recuerdo bien. Allí tomamos nuestro coche de alquiler, ¡y a la carretera!
El viaje empezó de noche, pero poco a poco fue amaneciendo, y empezamos a ver animalillos, algún guanaco, patos, y este (para nosotros) exótico ñandú.
Día 8. Ñandú
Desde que salimos del aeropuerto de Punta Arenas, la carretera nos llevó en paralelo al estrecho de Magallanes, pudiendo apreciar en la distancia la isla de Tierra de Fuego. Seguiríamos así hasta cruzar a Argentina por el Paso de Integración Austral, desde donde nos dirigiríamos a la ciudad de Río Gallegos.
Día 8. Estrecho de Magallanes
Tras cruzar la frontera con Argentina, nos dirigimos a la ciudad de Río Gallegos, donde hicimos una breve parada de aprovisionamiento y repostaje, para luego seguir rumbo a El Calafate. Alguna decena de kilómetros después volvió a aparecer frente a nosotros la majestuosa Cordillera, destino de nuestro viaje, pero aún nos quedaría, más o menos, un tercio de los cerca de 600 kilómetros de nuestra jornada esteparia.
Día 8. Carretera patagónica
Os pongo en situación, seguíamos por la carretera atravesando la estepa patagónica, yo conducía mientras mis afortunadas compañeras de viaje dormían. Así las cosas, la carretera empieza a ascender un poco, y en una curva veo un caminito que se desvía hacia un cerro.
Debe ser que tuve un pálpito porque me desvié hacia él, lo que me permitió despertar a Sara y Esther con estas maravillosas vistas del lago Argentino y los meandros del Río Santa Cruz.
Día 8. A la vuelta de una curva.
Ni qué decir tiene que nos quedamos un rato sentados maravillados por la belleza del paisaje. También aprovechamos para descansar un poco de la paliza de coche que nos estábamos dando. Aquí, las dos amigas disfrutando de las vistas.
Día 8. Disfrutando del paisaje
Otra panorámica intentando captar la maravilla de paisaje que teníamos delante.
Día 8. Lago Argentino y río Santa Cruz
Después de unas nueve horas de viaje por las carreteras patagónicas llegamos por fin a El Calafate. Allí nos dirigimos raudos al hostal que habíamos reservado. Por cierto, lo recomendamos, es el Hostal Schilling Patagónico, merece la pena. Preguntamos un poco sobre qué hacer, y nos apresuramos a ir al Glaciarium.
Día 8. El Calafate
El Glaciarium es un interesantísimo centro de interpretación sobre los glaciares, que no puedo sino recomendar, donde, además, tienen un Glaciobar, sitio en que, tras pagar la entrada, tienes barra libre durante 25 minutos. Nosotros ese tiempo lo dedicamos a tomarnos un delicioso licor de calafate en los vasos de hielo que se aprecian en la foto. La experiencia fue muy divertida, y un buen broche a la visita del museo.
Día 8. Glaciarium
A la salida del bar del museo, nos quedamos en el parking del museo a ver una bella puesta de sol sobre los andes y el lago Argentino, tras lo cual, nos fueron echando, de manera que… sí, amigos, cerramos bares y museos.
Después dimos un paseo por El Calafate, cenamos de maravilla en un sitio que nos recomendaron, (Buenos Cruces nº1 en Tripadvisor, acabo de ver) y a descansar, que el día siguiente iba a ser intenso, y llevábamos mucha paliza en lo alto.
Día 8. Puesta de Sol

Por último, el mapa del periplo: