3/4 Anakao-Toliara-Tana


Como nos podíamos imaginar ayer, la intranquilidad que nos invadió anoche no nos permitió dormir ni mucho, ni bien. Ya al llegar a Madagascar nos informaron que el vuelo Toliara-Antananarivo había cambiado de las 12 a las 18, lo cual ya nos sorprendió, pero que además el día antes cambiaran de nuevo de las 18 a las 10 fue como para hacer la cabra. Vamos, que no estábamos para nada tranquilos. El caso es que a las 4:45 estábamos en planta habiendo maldormido, tras prepararnos y terminar de cerrar el equipaje fuimos a desayunar. A las 6 iba ya clareando el alba y nos recogió la lancha que nos llevaría a Toliara.
Después de tantas puestas de sol por fin lo veríamos salir, fue en el mar, frente a la bahía de san Agustín, y en los alrededores del Trópico de Capricornio.
En cerca de una hora de navegación llegamos a Anakao, esta vez con marea alta, lo que hizo que el trayecto en Zebú Shuttle fuera mucho menor. Allí nos esperaba Michelle, el dueño del hotel. Cuando me hube cambiado de ropa, éste nos acercó al aeropuerto, donde llegamos con bastante tiempo, facturamos a pesar de que se cayó la red, y, cuando tocó, embarcamos en el ATR-72 que nos llevaría a Tana. El vuelo fue bien, y muy interesante ver el país desde el aire.
En Tana nos esperaba la responsable de la agencia de viajes malgache, que habla español, y un chofer. Nos llevaron a comer y hacer algunas comprillas que quedaban y nos dejaron en un hotel para descansar, nos recogería otro chofer a las 21:00 para llevarnos al hotel. Pues eso, descansamos, mandamos alguna postal, dimos un breve paseo, sorbimos wifi, nos duchamos y bajamos a cenar.
A las 9 nos estaba esperando otro Michelle, guía que también hablaba español y que nos llevó al aeropuerto. Nuevamente llegamos sobrados de tiempo, así que facturamos lo antes posible y nos fuimos directos al control de seguridad y pasaportes, temiendo que el mora-Mora nos hiciera eternos los trámites. Por suerte fue todo muy rápido, así que nos sentamos a esperar, que quedaban todavía unas horas de espera. Y así a lo tonto acabó el día. La foto es del amanecer malgache.

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