27/3 Parque Nacional de Isalo

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Esta mañana salimos a las 7:30 para visitar el Parque Nacional de Isalo, pero antes pararíamos en el pueblo para comprar algunas cosillas para comer luego en el parque y para cambiar a un coche más adecuado que nos acercara a la entrada del parque, ¿un 4×4? ¡Mejor un Peugeot 505! Me acordé mucho de Juan Pedro y el suyo. ¡Qué maravilla de coche, cómo trepaba por la pista y culeaba por la arena! El caso es que tras un breve pero emocionante viaje estábamos ya al pie del macizo de Isalo preparados para acometer una ruta de unos 12 km.
Subimos al macizo, y durante la subida vimos algunos enterramientos de la etnia Bara. Ya en la parte alta del macizo fuimos caminando viendo cómo cambiaba el paisaje en cuestión de unos pocos pasos. Sabana, selva, algo más árido… Conforme íbamos avanzando, cada poco nos deteníamos para que Gerome, nuestro guía del parque nos explicara de algún animalillos, planta o lo que fuese. Todo ello en un más que correcto español autodidacta.
Nos estuvo explicando sobre las tropecientas especies endémicas del parque, sobre los camaleones, orugas, aves y lagartos que nos fuimos encontrando, en fin, la verdad es que el guía estaba bien preparado. Así andando subimos a un alto desde donde se divisaba el “Colorado” de Isalo, y es que todo el macizo es de arenisca, por lo que un poco recuerda al cañón del Colorado.
Andando otro poco llegamos a una piscina natural, un rincón idílico, en plan oasis, nos mojamos un poco los pies mientras disfrutábamos de la vista. Luego afrontamos otro trecho de marcha a través de la sábana y bajo un sol de justicia hacia otra zona de selva (4 km).
En dicha selva rápidamente divisamos varios lémures “fulbus”, creo que son los que llaman de frente roja. Pocos metros más adelante se cruzó con nosotros una familia de Maki-Catta, pudimos casi tocarlos.
Un poco más adelante había una zona de recreo donde comimos nuestros bocadillos y donde varios fulbus intentaron obtener algo de nosotros, incluso tomándolo ellos mismos; se ve que los tienen mal acostumbrados.
Después de comer nos acercamos con Gerome a visitar la cascada de la Ninfa, un sitio precioso donde me bañé, Sara sólo se mojó los pies, ya veréis las fotos, una pasada.
Volviendo de ahí Gerome avistó un ejemplar del tercer tipo de lémur de los que habitan en el parque, un sifaka, o lémur blanco. Estos son los que cuando caminan por el suelo, a dos patas, parece que bailan. Así que para intentar verlo más de cerca nos salimos de la senda y nos adentramos en la selva por una escarpada pendiente, el esfuerzo mereció la pena y pudimos verlo bastante de cerca, pero no sólo eso, sino que el muy espabilado (y solitario, al parecer quedó viudo hace cosa de un año) sé acercó a nosotros, bueno, a Sara, y disfrutamos unos minutos de compañía mutua. Podéis ver en la foto lo cerca que se quedó, Sara podría haberlo tocado de haber querido.
Cuando volvíamos a recoger a Ravaka adelantamos a un grupo de franceses que volvían apresuradamente puesto que una mujer había resbalado y había metido el pie entre dos rocas fracturándose el tobillo, y allá que iba el canijo de su guía cargando con ella (bastante gruesa), pobres. Como decía, les adelantamos y ya con Rabaka nos dirigimos a la salida del parque, que, afortunadamente para el otro guía, no distaba demasiado.
Allí tomamos otro coche que nos llevaría hacia Ranohira, esta vez tocó un R12 que también se comportó como un campeón.
Ya con Olivier fuimos a tomar algo fresquito a un hotel que tiene unas vistas muy chulas, y de ahí a ver la puesta de sol a la ventana de Isalo, un sitio muy cuco, ya pondré más fotos. Ahí coincidimos con un grupo de tres mujeres, la abuela, malgache, y la nuera y la nieta canadienses, muy majas (por lo que cuenta Sara, mi nivel de comprensión del francés es muy limitado). Al volver cenamos en un restaurante del pueblo, donde volveríamos a coincidir con estas tres mujeres (también coincidimos en el hotel de Ranomafana).
Y nada más, después de un día tan intenso sólo nos queda descansar para afrontar mañana la última etapa de nuestro road-trip malgache, ¡rumbo a Toliara! Buenas noches.

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