26/3 de Ranomafana a Ranohira

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A las 7:30 estábamos saliendo hacia Fianarantsoa, primera parada del día. Ésta es la segunda ciudad de Madagascar en cuanto a población, nos limitamos a subir a un mirador desde donde se podía ver toda la ciudad y alrededores, algo muy bonito. Desde ahí continuamos hacia Ambalavao, parando de camino a ver cómo unos artesanos trabajaban la fibra de sisal, formando unas cuerdas muy resistentes.
Ya en Ambalavao visitamos un taller de seda, viendo todo el proceso hasta el tejido.
Y para acabar la visita a talleres, vimos uno donde hacían una especie de papel.
Por último, antes de comer, fuimos a echar un vistazo al mercado de zebús, también muy impresionante a pesar de lo avanzado de la hora.
Comimos también en esta bonita ciudad, que la verdad nos hubiera gustado visitar con más calma.
Después de comer continuamos camino, haciendo una parada en la Reserva de Anja, que consiste en una pequeña selva a los pies de un macizo y donde habitan unos 400 lémures de la especie Maki-Catta.
Como en la visita de ayer, hoy nos acompañaron un guía y un oteador, nos adentramos en la selva y poco después ya oíamos a los lémures, y un poco más tarde ya los estábamos viendo, los pudimos ver mucho más de cerca que ayer. Estuvimos un rato siguiendo a una familia de unos 10 ejemplares, muy chulo todo. Lo más gracioso ha sido cuando ya íbamos volviendo, a la salida de la selva, que nos estaban esperando unos cuantos lémures, algunos los podéis ver en la foto. Ha sido una visita muy gratificante.
De nuevo hemos retomado la carretera para el último sprint hacia Ranohira. De camino hemos atravesado la ciudad de Ihosy, y hemos subido a la gran meseta donde nos encontramos ahora, y el cambio de paisaje es espectacular, una sabana eterna, que es realmente alucinante e impensable unos kilómetros atrás. Atravesando la meseta hemos visto ponerse el sol, y poco después hemos llegado a nuestro destino, el Motel de l’Isalo, peculiar establecimiento.
Como resumen, creemos que el día de hoy podría haberse disfrutado con más calma, a lo mejor tomando la tarde de ayer, que fue ociosa, pero en fin, es lo que tiene delegar, que un poco pierdes el control.
Mañana pateamos por el Parque Nacional d’Isalo, la cosa promete, ya contaremos. Buenas noches.

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