19/3 de Tana a Miandrivazo

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Nos han recogido a las 8 para partir hacia Miandrivazo, hemos dejado atrás Tana y su infernal tráfico y poco a poco hemos ido hacia el sur por la RN7, haciendo paradas en Behenjy y Amboasary en sendos mercados de artículos de rafia y similar. Más adelante, en Ambatolampy hemos visitado un taller de fabricación de ollas de aluminio, habiéndonos impresionado mucho.
Luego hemos parado en un puesto cuya dueña hacía y vendía camiones de madera, muy chulos, que al parecer regalan a los niños cuando son circuncidados.
Para acabar la mañana hemos ido a parar a Antisirabe, ciudad más o menos grandecita donde hemos almorzado, Sara, un pollo al gengibre con arroz y caldo (Akoho gasy rony-vary, y yo unas salchichas con berro y arroz que no sé escribir en malgache.
Después de comer hemos continuado hacia la RN34, en dirección oeste, carretera ésta en mucho peor estado que la anterior y con bastante tráfico de zebúes, peatones, bicicletas y taxis colectivos, peleando todos por sortear los, en ocasiones, inmensos baches.
Por el camino hemos parado en el pueblo de Mandoto, donde era día de mercado y conforme lo atravesábamos algunas personas se han dado cuenta que éramos más bien blanquitos y nos señalaban al grito de (creo) vazaha! Que viene a significar eso, blanco. Por lo que llevamos visto, nuestra presencia genera sorpresa, risas, asombro, en ocasiones curiosidad y las más de las veces oportunidad de negocio. Más adelante atravesamos una nube de langostas, impresionante, ¡qué plaga! Ahora bien, para cosa impresionante de verdad, los paisajes, preciosos, predominaban en el día de hoy los arrozales, la mayoría de un verde intensísimo muy bonito, otros ya agostados y otros que estaban siendo recolectados, una maravilla. Mención también para el color rojo de la tierra, intensísimo y que se aprecia también en el barro con el que construyen.
En fin, retomado el camino y tras un tramo aún peor de carretera, hemos llegado a Miandrivazo, ciudad a orillas del río Tsiribihina, donde nos alojamos esta noche en un bungalow (hotel la Pirogue), con pocas comodidades, pero que es lo que cabe esperar por estos lares. Nos hemos cenado un rico pescado del río, y ahora a leer un poco sobre lo que veremos mañana de camino a Morondava. Buenas noches.

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