20111025 Día 12: Fin de Kyoto y KoyaSan

Hoy nos levantamos tarde, a las 8; y tras desayunar y recoger las cosas, nos fuimos a dar una vuelta. Nos acercamos a cambiar dinero, ¡qué ruina! En general no nos está pareciendo caro Japón, pero saber que en cosa de un año se ha depreciado el euro cosa de un 50%, pues ya hace que te parezca todo más caro, y eso sí, cambio caro el que hemos hecho.
Después nos acercamos a ver la pagoda más alta del país, que está en el templo de Toji, cerca de la estación de Kyoto.
Luego ya buscamos un sitio donde comer temprano, comimos y recogimos las cosas en el albergue.
Tomamos un tren para Osaka, en Osaka cambiamos d estación, y hemos tomado otro tren que nos deja a los pies del monte Koya, donde tomaremos un funicular que nos lleve a lo alto. Y ya allí seguiré escribiendo.

Bueno, por fin hemos llegado. El viaje ha sido épico, por muy preparado que creas que lo llevas, se complica, el caso es que hemos tenido que hacer un cambio de tren mas del previsto y hemos llegado un poco más tarde, pero nada más. La subida hasta aquí es espectacular, 800 metros de desnivel repartidos en un rato en tren y los últimos 400 metros en un funicular, luego un autobusete por carreteras tortuosas y ya por fin en el templo.
Aquí nos ha recibido un monje muy amable que habla perfecto inglés, cosa que se agradece. Nos ha dejado la habitación de al lado también para que la usemos. Son las que se ven en la foto.
Ahora, a las 17:30 nos vienen a servir la cena, y mañana a las 7:30, el desayuno. Y antes, nos han invitado a participar en sus servicios, el primero a las 6:30, y el siguiente a las 7; a todo lo cual hemos accedido, por curiosidad.
Bueno, se adelantaron con la cena, acabamos de terminar, o de darla por finalizada, más bien. Dos bandejas llenas de comida vegetariana para cada uno, una locura ^+^
También nos han preparado ya la habitación para dormir, un futón bueno para cada uno con un buen edredón.
Hablando de frío, se puede apreciar cómo tienen una especie de edredón a modo de mesa de camilla, y debajo de la mesa, unas resistencias haciendo las veces de brasero; conclusión, ¡son un pueblo avanzado!
Bueno ahora vamos a dar un paseo, ahora os cuento.
Hemos dado una vuelta por los alrededores, hasta un cementerio donde está enterrado el fundador de la rama budista a la que pertenecen la mayoría de monjes de por aquí. Pero como estaba muy oscuro y, aunque budista, no deja de ser un cementerio, y además, hace un frío considerable, pues dimos por finalizado el paseo. De vuelta en el templo y ya que no podría ser por la mañana, pasamos por el ritual del baño japonés, el sento y el ofuro, primero una ducha sentado, baldazo de agua fría por la cabeza y luego inmersión en el ofuro, una bañera grandísima llena de agua a unos 50°C, una experiencia de lo más relajante.
En fin, quitando la cena vegetariana, una maravilla todo. Seguiremos informando, hasta mañana, será en Osaka.

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